El eyeliner perfecto.

Como mujeres aguerridas que somos, cual  chica Almodóvar nos liamos la manta a la cabeza y empezamos de cero con este nuestro primer post. Sabiduría femenina concentrada, aullido de amistad a lo lejos, invitación velada a la complicidad, qué se yo.
Y qué mejor tema para estrenarnos en el mundo virtual que dedicando unas palabras a una de las tareas femeninas más complejas e ingratas, sólo comparable en dificultad y frustración a la odisea de buscar un empleo digno en España.

Hablamos, señoras, del eyeliner perfecto.
Lo que viene siendo hacerse la raya del ojo de toda la vida con elegancia, distinción y savoir faire.

Que quede claro que no estamos hablando de brochazos a tocomocho, embadurnes hasta las sienes y/o manchas de betún tan dañinas como las de la reputación.
No, eso se la dejamos a la difunta (dios la tenga en su gloria) Amy Winehouse, cajeras del Día y usuarias del parking del Space.

Estoy hablando del arte de parecer recién salida de una peli de la Nouvelle Vague después de pasar diez horas actualizando las redes sociales de su empresa. Estoy hablando de la sutil diferencia, la variación de ángulo, la pincelada precisa capaz de marcar la diferencia entre la mirada de besugo de la Esteban y la sublime caída de ojos de Natalie Portman en las marquesinas de Miss Dior Cherie.

El eyeliner perfecto existe y es el que luce esta muchacha, afortunada ella, en este a partes iguales maleni y encantador vídeo del inefable Devendra Banhart. Observen cuánta delicadeza, qué forma de resaltar sus rasgos, que vintage y cuqui queda, cuánta elegancia concentrada en unos miligramos de pigmento sabiamente aplicado. La moza, una tal Rebecca Swartz, es novia del ex barbudo, tiene una carrera musical que desconozco y me parece toda una belleza.

En este vídeo, la siempre mona y profesional Natalia Belda, bloguera de belleza de S Moda, nos ilumina en el noble arte de conseguir dibujar el eyeliner perfecto sobre nuestros lánguidos párpados. Tal vez no nos liguemos a un hombre a la vez tan varonil, exitoso y sensible como Devendra, pero presumiremos de lo lindo con las amigas en nuestros escarceos nocturnos.

Yo lo he probado y funciona. Sólo hace falta tiempo, paciencia y bastoncillos de los oídos a go-gó. Como casi todo en esta vida, es cuestión de práctica. Suerte, amigas.

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