Perdonen las molestias

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Se habrán dado cuenta de que últimamente no estoy muy inspirada, ni muy prolífica en mis actualizaciones.

Pero es que me aburro cuando las cosas pasan de ser un entretenimiento a una obligación.

Lo cierto es que llevo rondado la blogosfera desde 2007, con distintos personajes y distinto éxito. Cada blog correspondió a mi momento personal. Tal vez me esté cansando del personaje de Miss Apañada, o no le veo una evolución satisfactoria. Me gusta su mala leche, pero no sé si hablar de feminismo en un tono tan satírico es meterme en camisas de once varas; y tampoco sé si, con la que está cayendo, lo que ustedes necesitan es hacer manualidades, tapizar sillas o reírse del culo de fulana. Sospecho que lo que necesitamos, es algo mucho más ambicioso y profundo. ¿Un empleo digno, quizás? ¿Derecho a decidir sobre nuestro bombo, a lo mejor? ¿Emigrar? Who knows.

Todo este boom de los blogs tiene algo de postureo que me agota, y en el que tampoco estoy tan interesada como para dedicarme a ello en cuerpo y alma. Tanto exhibicionismo me da cierta vergüenza ajena, palabra. Puede que, también, sea una vaga que siempre deja todo a medias, algo que no se lleva nada hoy en día (todas esa vaina de la marca personal, el autobombo, la competitividad y la agresividad, ya saben).

Hay gente que sabe hacer las cosas de otra manera, y construir un rinconcito de autenticidad en Internet. Crear una voz propia, disonante y hermosa. Es la voz de gente como Jesús Terrés o Diana Aller. Gente a la que admiro y cuyo talento me da ganas de cerrar el chiringuito, pues siempre he sentido tremendo respeto por el arte así, en mayúsculas. Leer Ana Karenina ha hecho que me autoncesure a la hora de escribir. Tal vez sea hora de replantearme mi propia voz. O mi propio talento, incluso.

Todo esto me recuerda a un artículo que se estudiaba en cierta facultad de periodismo de cuyo nombre no quiero acordarme, a principios de los 2000. Era la crónica de un crítico de cine que había acudido a un prestigioso festival como representante del periódico en el que trabajaba. El tío estaba tan deprimido que no salió del hotel en todo el fin de semana. No fue a ver las películas que se le encomendaron, ni tampoco hizo ninguna entrevista. Se encerró en su habitación a llorar su mal de amores y a beber como un cosaco. Y lo contaba en el artículo así, tal cual. Es uno de los mejores artículos que he leído en toda mi vida. Se titulaba “Perdonen las molestias”.

Nada más lejos de mi intención que intentar emular al genio. Lo que hoy vengo a decirles es que no escribo, porque no quiero alimentar una burbuja en la que no creo. O porque no me apetece hablar de cosas cuquis. O por pereza, yo que sé.

Decía Truman Capote (y también nuestra loca literaria patria, Boris Izaguirre) que la superficialidad es una de las cosas más serias de la vida. No puedo estar más de acuerdo. Y sin embargo, empieza a repugnarme tanto selfie, tanta bloguera de moda, tanta tontería y tanto parado machacándose en el gimnasio o ahorrando para un implante de pecho. Creo que hemos traspasado cierto límite. La posmodernidad, el amor líquido, lo superfluo… ha encontrado su apogeo en Internet. Y me asquea.

Me cansan los procesos de selección de community manager, me asombra el éxito de ciertas bitácoras, me aburren los congresos de social media y no logro definir los requisitos para triunfar en una sociedad a la que cada día entiendo menos. Hay algo hermoso y auténtico en la derrota que me resulta más estimulante que ciertas victorias.

Tal vez sea lo de siempre (un país inmerso en la vulgaridad y donde todo se hace al revés): tampoco entendí en su momento el éxito de Operación Triunfo o las extensiones de pelo.

Lo siento si no han entendido nada de este post. Es tarde, estoy cansada, y es lo que me apetecía decir hoy. Perdonen las molestias.

Lo mejor y lo peor de 2013

Con premura, frenesí, tarde mal y a rastro perpetro este post con lo mejor y lo peor de este año que ¡albricias! ya agoniza.

Al lío que estarán ya con los moños, las uvas y las medias de plumeti.

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LO PEOR

-El continuo y medieval acoso del gobierno al conjunto de la población española. La pandereta como bandera y el robo y atropello como leiv motiv. Que señoras del opus y cincuentones barrigudos con doble moral y cuentas saneadísimas se atrevan a mandar hasta en nuestro potorro. Es triste, muy triste.

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-El relaxing café con leche in Plaza Mayor y su consiguiente horda de vergüenza ajena.

-El libro de Belén Esteban, best seller.

-Monarquía Española.

-Miley Cirus.

-Abraham Mateo, el Justin Bieber español. ¿Por qué no un Morrisey español?

-Esa moda repugnante de fotografiarse el hueco entre los muslos y su invitación a la anorexia.

-Egobloggers de moda como setas. Apestan.

-La cadena de a ver cuál es el artículo más cerdaco de la revista Vice. Aunque sus Do´s y Dont´s molan.

-Cerveza sin alcohol, chocolate sin azúcar y pan sin pan.

-Facebook. Aburre.

-Rihanna como musa de Balmain. No la entiendo.

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LO MEJOR

-El blog de Nada Importa. Es perfecto. Vivo con miedo a conocer al autor en persona, enamorarme perdidamente y arruinar mi vida entera.

-La trama nupcial de Jeffrey Eugenides.

-Mala de Devendra Banhart.

-Un príncipe para Corina.

-Los comentarios en el blog de Pelayo para S Moda.

-La tendencia sneakers tipo Victoria con minicuña. Son cómodas, favorecedoras y baratas. ¿Alquien da más?

-La proliferación de pequeños comercios con encanto, centros de coworking, marcas artesanales y otras iniciativas de jóvenes emprendedores que acuden al autoempleo como salvavidas ante la crisis.

-Searching for sugarman.

-Que ustedes me sigan leyendo a pesar de ser la bloguera más inconsistente, absurda y con peor marca personal del universo.

-Instagram.

-Joyería minimal. Viva la finura.

-El meme sausages or legs.

-Gatitos en Internet.

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Y esto es todo por este año, queridas. Que pasen una buena noche.

Cine y Moda: Ruby Sparks

Una mujer de bien sabe reinventarse o morir. Y más en los tiempos que corren. Es por esto que hoy inauguramos nueva sección en el blog: Cine y Moda. Trapos y 8 mm. Musas y musos. Inspiraciones y plagios. Arte y frivolidad. Una frusilería, vamos.

Quise empezar esta sección con uno de los filmes que más me han llamado la atención en los últimos tiempos, y cuyo vestuario me gustó especialmente.

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Ruby Sparks es una peli fascinante de los directores de Pequeña Miss Sunshine.

(Inciso) Título que, por cierto, forma parte de mi trilogía particular sobre la familia, junto a Los Tenenbaums y American Beauty. Puede que este dato les ayude a entender mi tendencia a la chaladura. (Fin del inciso)

Se trata de una producción independiente cuyo guión parte de la siguiente idea delirante: Chico (escritor) imagina a la chica de sus sueños. La escribe. Chica se convierte en real. Y ya tenemos el pifostio montado.

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Es una película muy tierna, muy divertida, que trata de los temas de siempre: el amor platónico VS real,  la inseguridad, la soledad, la familia… y de otros algo más ambiciosos, como la creatividad, la autopercepción, la manipulación o el qué sucede cuando conseguimos lo que deseamos. Se la recomiendo muy mucho, además es de lo más romántica de una forma no convencional.

Su protagonista, Ruby (interpretada por Zoe Kazan) es una especia de muñeca humana parlante, pelirroja y delgaducha con un estilo muy definido, muy real y que a mí me recuerda a mis años de universidad. En general luce estilismos muy indies, con vestiditos naïf, medias de colores, manoletinas con tacón y coloridos cardigans que le dan un aspecto aniñado que encaja de maravilla con lo mágico y pizpireto del personaje. Ruby, en definitiva, lleva la moda que se llevaba en Malasaña hace ¿seis, cinco? años y que tiene ese punto nostálgico que mola. Me gustó el estilo del personaje porque no lleva el tipo de look superestudiado que solemos ver en el cine, si exceptuamos a Zooey Dischannel quizás. Aunque Ruby es una chica imaginaria, su estilo es de lo más real.

Aquí les dejo algunos fotogramas de la película y algunas alternativas de trapos por si les apetece convertirse en musas literarias (o novias perfectas) por un día.

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Vestido de Sessun

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Bandolera de See by Chloé

zapatos

Manoletinas con tacón de Sessun

chaqueta

Cardigan de American Vintage

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RubySparksCamisa masculina de Scotch&SodabraguitaBraguitas de Women´s Secret

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Vestido lencero de Lovers&Friends 

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Jersey de Asos

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Vestido de Modcloth

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Vestido de Asos

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Jersey de Asos

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Boohoo-Fruit-Print-TeeCamiseta con estampado de frutas de Boohoo

RubySparksPantalón de Pull&Bear

Y a usted, ¿qué le parece la nueva sección? Espero ansiosa sus comentarios.

Siempre suya,

M. A.